~Alessandra~ Aún me cuesta creer que esto haya pasado al fin, pensé que se estaba alejando porque después de lo ocurrido, sopesaba la idea de rechazarme como su pareja. Estuvimos todo el finde semana desnudos en la cabaña, y al abandonarla me ha dicho que podríamos regresar siempre que me apetezca; que la casa pertenecía a su padre. Hoy hemos regresado a la aldea, con la idea de desayunar con nuestros padres en mi casa; durante transcurso del mismo, entre conversaciones oímos un grito de sorpresa de mi madre desde el baño. Mi padre evidentemente preocupado fue a ver qué la había sobresaltado. –Anna cariño ¿estás bien?–preguntó frente a la puerta del baño, mamá salió del mismo con algo escondido entre sus manos y sonrojada como un tomate. –Lo siento, no ha sido nada.–respondió ella. –

