Capítulo 42

1972 Palabras

ENZO Mis mañanas están siendo más que perfectas. Ya que todas incluyen café, tostadas, mermelada robada de sus labios y esa risa suya que se me metía en la piel como un tatuaje invisible. Me sentía ridículamente feliz, y no me importaba lo tonto que podía parecer. Cada gesto, cada mirada, cada beso en la punta de la nariz o en los labios me hacía pensar que si el amor existía, debía ser algo muy parecido a esto. En los días que siguieron después de la visita de mis padres y nuestra tarde de cine, dejamos de disimular. Dejamos de escondernos. Dejamos de mentirnos. Salíamos de la mano por la ciudad, nos reíamos sin importar quién nos viera, nos sentábamos en bancos públicos a observar la vida pasar como si el mundo fuera solo un escenario para nuestra historia. Era simple. Era real. E

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR