Entraron en casa y se sentaron en la cocina mientras esperaban a que el agua que habían dejado en los fogones hirviera y pudieran hacerse una infusión. Elena estudió la nota detenidamente. — ¿Por qué nos lo ha ocultado? ¿No se fía de nosotros?A Elena aquello la molestó. Paolo no dijo nada, y se paseó de un lado al otro de la cocina. Cogió de nuevo el teléfono y volvió a llamarla. Nada, el teléfono seguía fuera de cobertura. Lo apoyó en el mármol y al instante volvió a cogerlo para teclear otro número. — Buenas tardes, ¿Sara sigue en el hotel? No consigo contactar con ella, ¿podría darme su teléfono de habitación?Escuchó unas pocas palabras al otro extremo del teléfono hasta que apagó el fuego y corrió hacia la puerta de casa. — Démonos prisa, no está en el hotel. La han acompañado hasta
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