CAPÍTULO 12 LAS TRES CIMAS Sara se encontraba en la habitación del hotel. La recorría una sensación diferente a las otras veces. Hacía menos de media hora que Paolo la había acompañado para que dejara la maleta y se diera una ducha. Volverían a verse más tarde en la oficina para la reunión semanal y recibirían el plan de la semana. No podía quitarse de la cabeza el día que habían pasado juntos. Si cerraba los ojos aún podía sentir el ruido del río que discurría bajo sus pies, el sonido de los árboles y sus respiros fundiéndose en uno de solo. Bajo la ducha, tuvo miedo de borrar el recuerdo de sus caricias, tan vivo y a flor de piel. Antes de bajar del coche se dieron un beso largo y profundo, como una pareja en plena pasión. Se habían mirado a los ojos durante unos minutos antes de desp

