Cuando Jorge pasó guiando a su esposa hacia su oficina, sus empleados y compañeros de la alta directiva estuvieron muy gratamente sorprendidos. Lanzaron suspiros de admiración y asombro a su paso. Kaila se sentía un poco avergonzada; sin embargo para ser honesta disfrutaba de este momento. La secretaria de Jorge, quien secretamente tenía sentimientos guardados por su jefe, la miró con recelo y deseó ser ella la que estuviera a su lado en estos mismos instantes. Una vez solos en la oficina, Jorge tomó muy en serio la actuación de su esposa y decidió sacarle provecho a ello. Inmediatamente la haló hacia él y el solo contacto que hicieron sus cuerpos, el quedó en un frenesí de deseo. Se agachó lentamente y posó su boca sobre los labios de ella sintiendo que todo su cuerpo se transforma

