Es difícil, pero no improbable, que tire con la izquierda, pensó Andrea. Si vuelve a lanzar la espada al aire para cogerla con la derecha podría intentar interceptarla con mi spadone que es más largo. ¡Enseguida lo desarmaré! La finta de Selim fue totalmente inesperada para el capitán. Casi había dejado libre la empuñadura de la cimitarra, como para lanzarla nuevamente hacia arriba, cuando, con un rápido movimiento, la había aferrado de nuevo con la mano izquierda y había dirigido un mortífero movimiento descendente con la siniestra hacia Andrea, que se había desequilibrado con una torpe tentativa de interceptar la espada en la trayectoria imaginada sólo en su mente, pero nunca hecha por el arma. En el último momento consiguió requilibrarse moviéndose hacia delante, girando sobre el pie d

