―Veamos. Vosotros debéis ser la Condesa Lucia Baldeschi Balleani y el Marqués Andrea Franciolini ―dijo el hombre de elegante librea, deslizando el dedo sobre un gran libro, una especie de gran agenda, que tenía sobre el mostrador ―El gran duque os está esperando. Haré que os acompañen. Mientras el tipo levantaba el auricular del teléfono para llamar a su ayudante, Andrea y Lucia se intercambiaron una mirada divertida, ya que no estaban habituados a tanto ceremonial. ―Es suficiente que nos indique el camino que debemos seguir ―dijo Andrea intentando interrumpir al hombre ―Creo que podremos orientarnos perfectamente solos. ―¡Para nada, para nada! Lucia, conteniendo un sonrisa, dio un ligero codazo a Andrea, para que se callase. ―Y esto no es más que el principio ―le susurró ―Creo que ho

