Los ojos de Victoria iban desde el rostro de Tom hasta donde estaban sus manos, no pensaba averiguar si eso se había encogido o no por tanto retiro las manos para quedarse acostada aun con sus piernas abiertas. - ¿Qué pasa, no quieres ver lo que hay bajo la toalla? - pregunto al verla. - No tienes nada que no haya visto ya. - desvío la vista avergonzada por la situación en la que se había metido. - ¿Segura que no quieres ver? - pregunto pasando las manos por los muslos de ella. - Ya te dije que ya lo vi...- se quedó callada. Tom tenía una erección, no estaba del todo despierto, pero se podía notar bajo la toalla, ademas los abdominales marcados le estaban tentando a tocarlos, delinearlos con sus dedos y disfrutarlos, era Tom, el dueño de todas sus fantasías oscuras y quien la tenia pr

