El fuego que consumía ese hospital era el mismo que por dentro estaba consumiendo la poca paciencia y humanidad de Alexei Petrova, todos hasta ese momento lo habían visto como un hombre peligroso que era capaz de matar hasta a su propia madre si le traicionaba, pero en realidad ninguno de los presentes lo había visto perder el raciocinio y convertirse en la bestia a la que todos temían en Rusia. La fama que tenia no era infundada y esa noche, esa misma noche en la que había visto frente a sus ojos la posibilidad de perder al amor de su vida lo hizo comprender que solo eliminando a los Willer ella estaría segura. Al llegar a la mansión solo los carros ocupados por italianos ingresaron, el ruso ordeno a sus hombres desplegarse por toda la ciudad hasta encontrar a William e incluso el mismo

