Un charco de sangres fue lo que quedo en la parte superior de ese edificio luego de que las sabbie mobili salieron, ellas eran unas maquinas para matar y aunque no estaban siendo comandadas por su general eso no significaba que no serian efectivas, fue una entrada rápida, pero una salida lenta, tanto que El Demonio Lombardi se vio tentado a salir del auto e ingresar al edificio, pero no fue necesario, porque justo cuando estaba por entrar las vio salir con su sobrina. Simón la traía en brazos mientras que Jocelin le cuidaba la espalda, tan pronto como estuvieron en el auto saliendo de camino al aeropuerto, ninguno podía perder tiempo entre más rápido estuvieran en suelo italiano mejor, ese logar en el que estaban era inestable y muy pronto les mostraría las garras por ello los carros de

