- ¿Nueva York? -preguntó tal como lo había hecho tiempo atrás. - Así es -respondí. - ¿Cuándo te marchas? - A media noche. - Entonces, tienes 16 horas para preparar tu maleta y... hablar con James. - ¿Con James? - ¿No pretenderás cometer el mismo error dos veces? - ¿Cuál error? - Tú sabes muy bien de qué hablo -dijo muy serio- Lucy, la verdad no sé qué sucedió entre ustedes anoche, pero, como cualquiera, me lo puedo imaginar. No estaba muy segura sobre qué decir. - No quiero obligarte a que vayas y lo beses diciéndole lo mucho que lo amas, pero no puedes dejar las cosas así nada más –dijo intentando convencerme- ¿O crees que dejarás de pensar en él apenas abordes el avión? Suspiré, tenía razón. - No pierdas el tiempo -dijo y se fue. Aun así, todo lo que pude hacer fue pensar en

