Era domingo por la tarde, a punto de llegar el anochecer. John y Sophie estaban en la casa de ella. Como le había pedido, John llevaba la ropa que utilizaría si fuese a salir para ir a un bar o a encontrarse con amigos. Estaba decidida en atrapar esa misma noche al asesino. Y sabía que lo conseguiría, porque se había asegurado de que pudiera saber dónde estaría. Pero no había dicho a nadie quién era el asesino. Después de convencer a Murphy para que les dejara hacer lo que planeaban había hablado con los informáticos. Le habían dado un móvil a John que podía ser rastreado a largas distancias y les habían dado un micrófono, además de explicarles cómo usarlo y ponerlo para cuando saliese. Sophie estaba ayudando a John a terminar de arreglarse y en cuanto se separó, él la miró. Estaba ser

