Su sonrisa burlona retumba en mis oídos al no escuchar mi voz. Me quedo muda ante sus palabras; aunque no lo pueda ver, puedo imaginarme sus facciones burlonas. —¿Qué paso linda? ¿Te cortaron la lengua? Dejo de lado su burla, aclaro mi mente y pienso bien lo que voy a decir. —No sé de qué hablas. —Vamos bellezza. No tienes que fingir conmigo, sé qué eres hija de Alessandro, el gran padrino de la mafia rusa. No puedo ocultarlo, Enzo es inteligente y no puedo hacerme la tonta cuando ambos tenemos en claro quién es mi padre. —Si, es mi padre ¿Qué tiene de sorpresa? —Mucho. —No quiero hablar contigo de mi pasado, te llame para otros asuntos. —Te escucho. Evadimos el tema, en este momento no quiero hablar de mi padre, necesito aclarar mis inconvenientes con él. —Quiero hablar c

