De estar perdida en mis pensamientos no me doy cuenta que la puerta es abierta dejándome ver Eder y detrás de él a Peter. Al verme detiene su paso y me mira sorprendido. — ¿Qué sucede? —pregunta. —Yo… yo…—estoy tan pérdida que no sé qué excusa dar. Hasta que recuerdo a que iba a bajar. —Yo quiero saber si me prestas uno de los teléfonos, necesito llamar. —Puedes usarlos. Uno está en la sala y el otro en la cocina —dice sospechoso. —Gracias y perdón por interrumpir. —No te preocupes, adelante —sonríe. Parto mi camino hacia el primer piso a la sala, siento los pasos de ambos detrás de mí. Camino rápidamente y llego a la sala, tomo el teléfono y marco el teléfono de mi casa, espero que me contesten. Suena, pero no me contestan, me manda al buzón de voz. Vuelvo a marcar, de nuevo

