Mila observó detenidamente a John. Él sonrió de una manera que le erizó la piel. Le extendió la mano, y Mila dudó por unos momentos... ― ¿Por qué lo haces ver tan misterioso? ―John sonrió aún más. ―Porque para mí lo es. Vamos... ―agitó un poco su mano para ayudarla a bajar del auto. Finalmente, Mila aceptó su mano. John tiró suavemente del agarre, luego besó el dorso de su mano. ― ¿Por qué siento que...? ―Mila detuvo sus palabras, tragó saliva y sonrió. ―... Tengo hambre. Entraron al restaurante, Mila se sorprendió al ver tanto lujo, los colores que dominaban el lugar: rojo y n***o. Los asientos de las mesas eran de cuero n***o, con detalles discretos en rojo. Finalmente, llegaron a su privado, muy alejado de las demás mesas. Habían cruzado un largo pasillo hasta llegar a esa área. ―A

