Feria de navidad

1243 Palabras
Jueves, 11, Diciembre, 2014. — Bueno chicos, que pase unas felices navidades y año nuevo, nos vemos pa enero — anunció Lizbeth, nuestra profesora de matemática, era nuestro último examen y día de clases, estamos libre hasta el año que viene. Todo empezamos a salir apurados festejando por las vacaciones unos que otros de mis compañeros hablaban de a donde se iban a pasar las vacaciones o que harían después de navidad y esas cosas. — Por fin libertad — aplaude Vito, yo igual lo hago con él. — A comer muchas hallacas se ha dicho — ordena, me río por su actitud — por cierto, ¿Que harás el 24? Lo mire analizando su pregunta, no tenía nada en mente, aunque a Sam algo se le iba a ocurrir. — No se aun, aunque de seguro pasare el 24 donde mi abuela con la familia de mi papá o no se — me encojo de hombros, vito asiente. — Entonces, si no tienes... — corta su oración viendo algo delante de él, ya estábamos fuera del instituto mire a donde miraba y vi a Raúl parado en su moto. — Hola... — saluda seriamente, se sube y me lanza el casco. Ok, el chamo es como bipolar, ¿vale? — Hola... —saludo alegremente porque ya no regreso hasta el año que venga al instituto, mire a Vito que miraba a Raúl con cara de pocos amigos — Bueno, me voy, feliz navidad  — me despido dándole un beso en la mejilla, Vito se va sonriendo algo tenso y me monto en la moto poniéndome el casco rosa y arrancamos a mi casa. — ¿Tu novio? — escuche su pregunta y empecé a reírme con ganas. — Solo es un amigo — asiente no muy convencido. — Es más, ¿Por qué la pregunta? — me ignora, llegamos, me baje y le di el casco — Gracias, Raúl  — sonríe, pero deja de sonreír al mirar atrás, miro atrás y veo a mamá de brazos cruzados. Lo que me faltaba.  La saludo fingiendo una sonrisa, su mirada no da buena señal de que sea algo bueno. — Bueno, te dejo — se va y yo camino hacia entrando a la casa toda tranquila. — ¿Quién era? — pregunta cerrando la puerta. — Un amigo... —  A veces me preocupa tus amistades, te la pasas con puros muchachos, Maxi. — Mamá, eso no es algo del otro mundo — ruedo los ojos y ella solo niega. — ¿Te gusta? — toso exageradamente. — Claro que no, mamá, no me gusta, ni me gustara Raúl, no tengo tiempo para tener novio, me basta y me sobra con Sam — aclare subiendo las escaleras negando, ya se le metió la película a esta mujer. Entre a mi cuarto y me quite los zapatos, me lance a mi cama pegándome con algo duro. — ¡Ay coño! — escucho que alguien se queja, me levanto rápido quitando la sabana viendo al individuo acostado. — ¡Samuel! — grite, solo me sonríe. — Hola, pequeña Rangers amarilla — saluda, grito frustrada.   — Ni un hola, no sé qué, ni un que pepino, Sam — empiezo a pegarle con mi ojo marrón mediano, lo toma quitándomelo. — Casi me da un infarto, como te atreves a estar en mi cuarto sin mi permiso — suspiro relajándome y me siento mirando mis zapatos. — Sam, ¿Alguna vez te has enamorado?  Lo miro esperando una respuesta, se sienta abrazando el peluche y me mira, sus ojos brillan, su mirada me dice algo que no logro descifrar. — ¿Sabes qué?, no me respondas, has tenido tantas relaciones que no se si fueron serias o no, así que no eres el indicado para hablar de este tema — se acuesta otra vez jugando con el peluche, carraspea y lo veo. — ¿Que paso?, ¿Tu mamá te cacho con el catire? — asiento. — Piensa que estoy de novia con Raúl, hasta me pregunto que si me gusta, o sea, ¿Que pepino tiene la cabeza esa mujer? — desordeno mi cabello de la frustración — O sea, está loca, se ha vuelto loca más bien — se ríe a carcajada limpia, una risa que contagia, me acuesto a un lado de el con mis piernas fuera de la cama —Dime, ¿Qué debo hacer? — Bien, que tal si lo traes, se lo presenta a gran mamá y a Don José como un amigo y así se le quita toda la película tramada que se hizo al verte con el catire — explica su plan, analizo mirando el techo de madera.  — Interesante, pero, ¿Cuando? — lo miro tocar su barbilla pensativo, su teléfono vibra al instante.  — Oh... — exclama y me mira sonriente, levanta una ceja indicando que ya tenía todo planeado — Que tal después de...  Miércoles, 24, Diciembre, 2014. — 6:38 p.m. —                                                                                — Después de la feria — y ahí estamos, en la feria anual de la ciudad, Sam había invitado a Raúl y como le quedaba dos boletos de sobra se lo di a mi hermana y a Lola que no tenía nada interesante que hacer en su casa, estábamos esperando que llegara Raúl para darle el boleto, en eso llega Lola con un vestido rojo, unas sandalias doradas y el cabello recogido en una coleta y algo maquillada, se veía muy bonita, no como que andaba con unos pantalones negros pegados y una camisa de botones manga corta azul y mis converses negras, sin maquillaje pero  al menos tenía mi cabello suelto. — ¿Quién es ella? — pregunta Sam a un lado y al otro lado mi hermana en vestido también pero verde, zapaticos plateados y cabello suelto, también maquillada un poco, y pensar que haces dos horas Sam me suplicaba para que usara un vestido.  — Soy Lola, un gusto — se presentó después de saludar. — Y yo Sam — veo atracción en sus miradas. — Parece que estos dos terminaran juntos — me susurra Lili, me río, Sam puede ser un chamo con malos gustos, y aunque diga que escoge mal, Lola es una chama bien, en el tiempo en que la llevo conociendo lo es. Una moto se estaciona a un lado de nosotros, logró reconocer la marca, Raúl se quita el casco dejando a la vista su cabello alborotado, vestía una camisa negra de botones manga larga, jean negros y zapatos deportivos verde neón.    — Hola muchachos, perdonen la tardanza —nos saluda. — Llegas tarde, Owen´s, ¿alguna dama en apuro te detuvo? — pregunta en broma entregando el boleto para formar la fila para entrar a la feria. — Que gracioso, Guerrero, la verdad es que tenía que poner excusa suficiente para escapar de la cena navideña — entramos entregando los boletos, había mucha gente pero no tanta para estar apretados. Miro a Raúl, es un chamo guapo, de eso no hay que mentir, atractivo pero en lo inteligente, pero es mayor. ¿Por qué debería de gustarme?   Mi mamá está loca.   Raúl me mira justo cuando lo estaba viendo, me sonríe y sigue hablando con Sam. Toque mi pecho, sintiendo mi corazón y no siento nada ni la famosa puntada que dice mi mamá que te da como flecha en el corazón, suspiro.  — ¿Jamás sentiré lo que es estar enamorada?  — susurre preguntándome.  
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