Llevaba fuera casi toda la mañana ya que se me fue el tiempo en la universidad, Rebecca me hizo el favor de acercarme a la mansión Howard. Mi amiga se despidió de mi cuando me dejó en la entrada, mientras entraba a la mansión rasgue el envoltorio de uno de los chocolates y comencé a comerlo. Casi al llegar a la puerta, me detuve al ver que abrían la puerta y era el señor Erick hablando con otro hombre trajeado al igual que él. Como siempre, me quedé sin respiración al verle, lo cual reactivó mi nerviosismo. ¿Por qué me producía aquel efecto? ¿Cuándo iba a inmunizarme? Él se giró y, al verme, su labio se curvo en media sonrisa lenta, de infarto. ¡Estupendo! Si antes estaba nerviosa ahora estoy al tope de los nervios. ─ Luego lo hablamos ─ dijo a su acompañante sin dejar de mirarme

