La ansiedad del día no me permitió dormir más allá del amanecer. Las reuniones del día, los documentos, las llamadas con los ejecutivos en Londres no me permitieron un pequeño respiro durante el día y encima tenía a Jacob con sus cambios de humor, por momentos estaba bien, era dulce, tierno y otros estaba molesto, no lo culpaba mi mente divagaba mucho, a pesar del trabajo, tenía muy presente la reunión con Alexandru en la noche y eso me ponía nerviosa. Si todo seguía en marcha podría enviar a Jacob a Londres antes de la fecha estimada. A pesar de la última charla las cosas aún no quedaban claras. Jacob era especial conmigo, pero mi tonto corazón no tenía espacio para nadie más que Alexandru Dimitriu. - ¿Hoy si vas a cenar conmigo? - preguntó Jacob con un tono de molestia que por más que

