- ¿Cómo te fue? – le pegunto apenas lo veo asomarse tras el umbral de la puerta. - Bien – jadeo agotado. Toma su maleta de viaje, saca su pijama, se mete al baño y se da una ducha, cuando sale del baño se le ve un poco mejor, como renovado. Envidio un poco su situación y su fuerza. - Me hubiese gustado que se hubieran dado las cosas de diferentes maneras – me confiesa. - ¿Cómo cuáles? – frunzo el ceño, esperando alguna declaración de mal gusto. - Como proponerle matrimonio primero, si lo hago ahora pensará que es por el bebé – mi boca se abre ante la sorpresa. - Tú, Henry White, ¡pensando en matrimonio! - le digo y él me lanza una mirada de reproche. - Estoy feliz – dice acostándose a mi lado, y sonriendo a al nada. - Yo también estoy feliz por ti tontín - volteo a verle, quier

