Tengo que consolar a Verónica al momento de escuchar los latidos de su bebé, a mí también se me salen unas pequeñas lágrimas de alegría, se le ve muy emocionada con la noticia. - Creo que deberías decirle a Henry primero – le digo a Verónica mientras conduzco hacía la oficina, puedo ver de reojo que me mira inquietante. - Es más importante esa noticia para él – suspiro – luego de unos días les diré a mis hermanos y a mis padres – intento imaginar la reacción de mis padres, pero no puedo. - Esta bien, tienes razón – respira por la nariz y suelta por la boca el aire varias veces, intentaba calmarse y darse valor. Ahí me doy cuenta de que ella es más valiente de lo que yo imaginaba. (…) - Toc – Toc – golpean a la puerta de mi oficina. - Hola, Amelia – entra George con una gran sonrisa e

