- Necesito hablar contigo, por favor – me quedo hipnotizado mirando la pantalla de mi teléfono celular por minutos. - Señor Dimitriu, pasé por favor – dice la joven que me ha recibido con una sonrisa, sacudo la cabeza, no es buen momento para pensar en Amelia. Al salir de aquella oficina, estoy agotado pero feliz, por fin he logrado encontrar un empleo en una pequeña empresa, que si bien no va a ser la gran compañía que antes dirigía tengo muy buenas ideas y expectativas para esta. De vuelta a mi pequeño departamento que he logrado rentar con ayuda de Marco hace apenas una semana, pienso de nuevo en Amelia. Ya habían pasado casi tres meses, de repente escribe, tenía planeado esperar otro poco y con mi primer sueldo invitarla a cenar. -- Hola, princesa, dime. Alexandru. ---- Medito

