Desperté con un fuerte dolor de cabeza, toda la habitación daba vueltas y me siento terrible. El olor que despedía era fuerte, una mezcla entre alcohol, cigarro, melancolía y desolación. No recuerdo que tanto bebí anoche y mucho menos en qué momento me quedé dormido, lo que si tenía muy claro era que no volvería a ver a Amelia y ese dolor era más fuerte. Debo sacar una excusa para verla, tengo que hablar con ella, explicarle mi situación y qué lugar ocupa ella en mi corazón. Me llené de valor y salí de mi estudio, me duché y me arreglé lo más rápido que pude, debía tomarme al menos un café. Cuando entré a la cocina vi a Nicoleta se veía muy molesta y no me quiso hablar esa mañana, no le di mucha importancia y realmente no quería discutir con ella, me bebí mi café y salí deprisa. - Buen

