—Fátima ¿que has pensado? —Veré a esa señora mami, no quiero tener nada que ver con esa familia pero mi curiosidad por saber que quiere es mucha. —Le diré a tu abuela que le avise. Llamé a mi mamá y hablamos por varios minutos, quedamos le diría estaba bien que mi hija aceptaba verla. ¡Vaya sorpresa! La mujer nunca regresó y no volvimos a saber nada de ella, mi tía que aún vive en el mismo lugar supo que Adal dejo una herencia y tuvo tres hijos, no sabíamos si había dejado algo a mi hija y nunca lo supimos, Fatima no quiere volver hablar de ese tema, ella decía que solo jugaban con ella como si fuera un objeto y nunca la habían considerado. Ahora teníamos un problema menos, yo ya estaba divorciada y no sabría más de Román sólo esperábamos que Federico lograra poder divorciarse de S

