El día sábado ví como Federico hablaba con entusiasmo por teléfono daba algunos datos y después de eso terminó con la llamada. —¿Algo bueno? —Se podría decir que sí, ya sé dónde se está quedando Silvia y ahora que tengo esa información por fin podré continuar con la demanda de divorcio. —¡Esa si es una buena noticia! —Se están acomodando nuestras vidas Olga, todo estará bien ahora. —¿Que harás con lo poco que te dió Enrique? —Lo usaré para pagar al abogado, necesito divorciarme lo antes posible no quiero seguir atado a una mujer demente. —Buena idea. —Ya sólo falta encontrar a Román, no sé porque presiento que él y Silvia están detrás de todo lo malo que nos sucede. —Ellos no se conocían. —Querida te falta un poco de malicia, Silvia es muy vengativa y su cordura no está mu

