Desde que hemos salido del restaurante de su tío, mi esposa no ha dicho ni una sola palabra, supongo que está intentando procesar toda la información que ha recibido el día de hoy; además, tampoco podemos comentar mucho al respecto ya que no estamos solos en el auto…—¿te encuentras bien mi vida? — es lo único que le pregunto acercándome un poco más a ella y asiente con la cabeza. —Si… solo pienso— murmura y sé que lo hace por Tiziano y Lucca. —Me imagino, no es fácil— comento y sin que me lo espere, ella se abraza a mi y amo cuando hace esto porque me da la oportunidad de rodearla con mis brazos y disfrutar del exquisito aroma que desprende su piel. —Me molesta la cicatriz— se queja. —Si te mantuvieras quieta un poco, no te molestaría tanto… ¿sigues tomando el antibiótico? ¿no? — cues

