Adali No pasaron ni dos horas cuando me desperté por el ruido de una llamada entrante, al revisar el teléfono me doy cuenta que es mi bello Matías. Contesto medio dormida, pero lo que escuche me dejó congelada... Matías Acepté quedarme con la riquilla a cambio de mi fabuloso auto deportivo de última generación, después de unas horas de faena me decido a ir por un baño. Cuando salgo la veo también aseada, sabe que no me gusta compartir la ducha con nadie, claro, si esa persona fuera mi solecito las cosas serían diferentes. Se acerca a mi y se deshace de la toalla qué llevo sobre mis caderas, me da un pequeño empujón a la cama y sube en mi. Lo que uno tiene que hacer por lo que quiere, mientras se entierra sola y sube y baja cual posesa, empieza a gritar cosas que para mi no tie

