Samuelle No debí gritarle, ahora estoy más que desesperado, por más que la muevo no reacciona y parece que entre más grito, más se hunde en ella misma. Con las manos temblando tomo su cinturón de seguridad y lo desabrocho, me acerco lentamente a ella y la enredo entre mis brazos. Le hablo bajito intentando no espantarla, no tengo idea de lo que pasa, sin embargo verla tan vulnerable, tan frágil, no es nada agradable. Después de algunos eternos minutos, y de sentir su frágil figura temblar, poco a poco empieza a despertar del trance en que estaba sumergida. Su cara totalmente roja y sus mejillas mojadas por las lagrimas, son lo primero que veo, más al notar sus ojos tristes y aún llenos de agua salada, mi corazón se oprime de solo imaginar que le pasó. Su pequeño rostro lleno de a

