Todo había mejorado un poco, la medicina suministrada por Emilia ayudó por casi mes y medio, más no fue lo suficiente, por eso otra vez volvía a estar débil y muy anémica, ya no podía dar más, afectaría mucho mi sangre si nos excedíamos. Todos volvieron a estar desesperados. —Nicolás, ya solo faltan dos semanas para que nazca, no quiero impureza sobre nuestra hija, son los guardianes, serán los guardianes. —En ese momento una fuerte contracción me sacó un grito. —¡Hans! —gritó Nicolás. Por la puerta entraron todos como si estuvieran escuchando la conversación. El doctor se acercó. —Rompí fuente. Fue tan rápido, Nicolás me cargó hasta el primer piso, en la sala de cirugía instalada por Camilo, había todo lo necesario, Grace y Emilia fueron su asistente. Nuestra hija nació por cesárea,
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


