Capítulo 14: Una noche juntos.

1555 Palabras
Advertencia: Este capítulo tiene escenas sexuales y de infidelidad jaja. No puedo creen lo que me está pidiendo, con su rostro noto sinceridad y desesperación, y aunque quisiera hacer lo que me pide, no puedo. Mi deseo es quedarme con en él está noche, que pasé lo que tenga que pasar, pero no puedo permitírmelo. Él está esperando una respuesta, pone sus manos en mis hombros. —. Sé que mañana no vamos a arrepentir, pero necesito una noche, solo una a tu lado. —. Eso está mal, Dix…muy mal. —. No te pido que hagamos nada, solo que te quedes aquí, duermas a mi lado, abrazada a mí. Noto como traga saliva. Sonrío y quito su mano de mi mejilla. —. No puedo. —. Sé que no puedes, yo te estoy preguntando si quieres. Muerdo mi labio—. Claro que quiero, Dixon. Pero, esto es completamente erróneo, no podemos confundirnos así. —. ¿Más de lo que ya estamos? ¡Estoy completamente loco por ti! Y tenerte aquí parada frente a mí, en esta oscuridad que solo nos alumbra la luna, lo único que quiero es tenerte entre mis brazos solo unas pocas horas. —. Tu padre llega mañana. —. Por la tarde, me llamó para que me ocupe de algunas cosas. —. ¿Amy? —. Te levantas más temprano que ella. Me quedo mirando hacía la enorme ventana de su habitación, me imaginó el sol entrando por ella cuando abramos nuestros ojos y nos encontremos abrazados. Sonrío finalmente. —. Solo dormir. Él me levanta del suelo con un abrazo. Le pido que me suelte—. Solo dormiremos. Asiente y me suelta. Me preparo para ir a la cama, él me entrega una de sus musculosas para que me la ponga para dormir. Él se quita la ropa también y la imagen de Kayla viene a mi mente, la intento apartar y me meto bajo las cobijas. Él hace lo mismo y pone su brazo debajo de mi cabeza. Quedamos frente a frente. Miro a sus hermosos ojos y sonrío de manera cálida, él me devuelve la sonrisa. Y nuestras frentes se juntas, todo el alcohol que llevo dentro me quita la armadura pesada y dura que llevo puesta todo el tiempo. —. Tienes una sonrisa embrujadora, cuando sonríes resulta imposible decir que no—le confieso. —. Y tú tienes una sonrisa maliciosa. Me ofendo—. Pero si estoy dándote mi sonrisa más cálida. Se ríe ruidosamente y le cubro la boca—. Sh…nos pueden oír. —. No puedo creer que no pueda reír contigo. Me acerco para besar casto sus labios—. No piensen en lo que no puede ser esta noche. Él me devuelve el beso casto, yo lo vuelvo a besar y en un momento él coloca su mano en mi mejilla y profundiza su beso. Correspondo con la misma intensidad. Él se acomoda hasta quedar arriba mío. Me detengo y niego con la cabeza. —. Ya me detengo—dice y vuelve a besarme. Pongo mis manos sobre su pecho y empujo con delicadeza—. Dix, dijimos dormir. —. Sí, solo un minuto más. Su lengua se hace paso dentro de mi boca, agarro su cabello y estiro con sutileza. Me comienzo a dejar llevar por la situación, él acaricia mi pierna y la lleva para colocarla alrededor de su cintura, su suave y fuertes manos comienzan a recorrer mi cuerpo. Me separo agitada y me inclino a besar su cuello, siento entre mi entrepierna como se asoma su erección. ¿Cómo detengo esto ahora? Si no estoy segura de querer parar. Vuelvo a besar sus labios y mi lengua lucha con la suya. Dix, se acuesta mi lado y con fuerza me coloca arriba suyo, me inclino a besarlo, él agarra del borde de la camiseta y la comienza subir, le doy lugar para que me la quite rebelando mi ropa interior color blanco. Él me mira los pechos con la boca abierta y una mirada lujuriosa; así se siente desear a alguien, esa es la mirada de la pasión, la forma en la que me mira, la forma en la que lo siento y las ganas que parecen no saciar con solo unos besos mojados. Trago saliba y asiento, Él sonríe al entender mi suplica trasmitida con tan solo un gesto. Me quita el brasier, y toma uno con su mano mientras el otro lo lleva a su boca y chupa. Tiro leve mi cabeza hacia atrás ahogando un gemido, no puedo hacer ruido. Hace lo mismo con el otro. Gimo y él me cubre la boca mientras se le dibuja una sonrisa—. Sh… Asiento y él me vuelve a besar. Sus manos están entre mi entrepierna, quita lo que esconde sus boxer y corre mi braga a un costado. Siento como se posiciona para entrar en mí y me muerdo con fuerza el labio inferior cuando lo siento adentro. Me ayuda a moverme encima del él, nunca lo había hecho en esta posición, pero logro encontrar la forma de hacerlo. Me vuelvo de arriba a hacia abajo con pequeñas pausas porque mis piernas se cansan. Él gime muy bajo y me agarra de la cadera con fuerza mientras cabalgo encima suyo. Extrañaba sentir esta sensación de placer, su cuerpo junto al mío siendo uno solo, sus manos recorriendo mi cadera y ver en sus ojos todo el placer que le causo, sentir su respiración agitada y la forma en que nuestro cuerpo suda. Él me gira para quedar arriba mío y me embiste con fuerza una y otra vez, arqueo mi espalda y él se inclina y me besa. Continúa embistiendo con fuerza, clavo mis uñas en su espalda y muerdo su labio. Siento que no aguanto más, estoy por liberarme. Ahogo un grito cuando me vengo debajo de él. Él sonríe y besa mi frente, continúa haciéndome el amor hasta que tampoco puede más. Se arrodilla frente a mí saliendo de adentro y se viene también. Se desploma a mí lado y me envuelve entre sus brazos, coloco mi cabeza en su pecho—. ¿No te viniste adentro? —. No, tranquila. Asiento. Él besa mi frente y me susurra, a penas logro escucharlo—. Te quiero. —. Yo también. Nos quedamos dormidos, me despierto cuando escucho unas voces en el pasillo, a penas abro los ojos. Sigo abrazada a él, que continua profundo. —. Amy ¿has visto a tu hermana?—es la voz de mi madre. Me muevo inmediatamente, Dixon se despierta, me mira y se da la vuelta para volver a dormir. —. No, mamá ¿no está en su habitación? Dixon escucha y se sobresalta sentando se en la cama, me cubro con la sabana y le hago seña indicando que me diga que debemos hacer. Sabía que esto era una pésima idea. Pero la pasaste bien dice la voz de mi conciencia. Él se pone de pie y se coloca un pantalón de pijama. —. ¿No se abra levantado temprano e ido al club?—dice Amy después de que mi madre le respondiera que mi cama estaba hecha y que yo no estaba por ningún lado. —. Los de la cocina no la vieron salir. Dixon lleva su dedo a la boca indicando que haga silencio, camina a la puerta y la abre. —. ¿Qué es este ruido?—se queja él—. Algunos intentamos dormir. —. Lo sentimos, Dixon—dice Amy—. Mamá esta preocupada porque Bea, no aparece por ningún lado. —. ¿Revisaron en el jardín? —. Sí—responde mi madre. —. ¿No se pusieron a pesar que si no les dijo donde iba era porque no quería que la molestarán? Me guardo una risa. —. Es que ella no es así—dice mi madre. Hago un gesto. Claro que soy así. —. Mamá, ¿Cuántas veces no se fue de la casa sin decir nada y luego aparecía como muchas bolsas de compra? Quizás solo necesita paz. ¿Vamos a desayunar? Mi madre parece decir algo a regañadientes—. Bien, solo quería decirle que no voy a desayunar con ella esta mañana, iré al club con Tristan, hay una señora que le ha puesto el ojo. Dixon se ríe—. Tranquila, usted es más hermosa que cualquier mujer en el mundo. Sonrío. —. Gracias, Dix, que amable. ¿No quieren venir? —. Yo voy a desayunar con Dix, para que no lo haga solo. Rodeo los ojos. —. No, Amy. Por mí no te preocupes, voy a dormir hasta tarde, ve con tu madre. —. Bueno. Adiós. Y escucho como sus tacones se aleja, Dixon cierra la puerta con llave y se acerca al borde de la cama y gatea hasta mí—. ¿Dónde estábamos? Así—besa mis labios con suavidad—. Buenos días, mi amor. Se escucha un auto, pensamos que puede ser mi madre y mi hermana saliendo, pero escuchamos decir a lo lejos “Bienvenido a casa, señor. Llegó antes” Nos miramos completamente helados.
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