Al otro día, es mi ensayo de boda, me pongo un vestido beige, me hago rulos en el cabello y me maquillo de forma natural, y bajo a atender a las personas que van llegando. Las mesas están posicionadas en círculos. Viktor me saluda con un beso en la mejilla. Ni siquiera se que hace toda estas personas aquí, definitivamente no nos desean lo mejor.
Junto a mi prometido llegan sus hijos, Grace me saluda amablemente y se va con su padre a saludar al resto de las personas. Dixon me toma de la cintura y me da un beso en la mejilla como saludo.
—. Debo admitir que luces muy hermosa.
—. También luces bien con ese traje —le confieso.
Me apresuro a salirme de su agarre y me siento en una de las mesas a beber una copa de vino. La noche pasa indistintamente de mí, todos están aquí por Viktor, por mi madre y para alimentar aún más los rumores. A mitad de la velada mi madre ya está ebria. Desde que sucedió lo de mi padre su mayor aliado ha sido el alcohol, estar alcoholizada es lo único que sabe hacer.
Me acerco lentamente y le susurro en el oído a Tristan, el novio de mi mamá—. ¿Por qué la dejaste dormir tanto tiempo?
—. Lo intenté, pero ya sabes…por las cosas que sucedieron.
—. ¿ A que cosas te refieres? —continuamos secreteando—. A la bancarrota en la que estamos, en vez de hacerla tomar, deberías intentar que entienda de una vez, que no tenemos ni un puto peso para gastar.
—. ¡Mi hijita! —me dice tocando mi cabello rubio y respirándome con ese olor a alcohol horrible—. ¡Dejen de hablar así que es de mala educación! Y saluda a las personas.
—. Buenas noches ¿Cómo se encuentran?
Saludo a unas cuantas personas y todas me desean un feliz cumpleaños atrasado y un prospero matrimonio.
Camino hasta la cocina para asegurarme de que todo esté en orden, y después regreso a la mesa donde estaba sentada. Me bebo una copa mientras analizo la cara de todas las personas que están aquí y pensar que antes me caían tan bien, me divertía con ellos y ahora solo se dedican a juzgar. Quizás en algún momento yo también lo hice.
Dixon se acerca a mí, ahora noto ciertas similitudes con Viktor, es alto como su padre y tiene los ojos apagados como alguna vez me dijo Viktor que lo tenía su difunta mujer.
—. ¿Disfrutas de está fiesta de compromiso? —me pregunta.
—. Sí, mucho.
—. ¡No se nota esa alegría!
Suspiro—. Dixon, hoy es mi ensayo de boda y ni mi padre ni mi hermana está aquí, no tendría porque darte una explicación, pero creo prudente que sepas que estoy mal por eso, no porque disguste casarme con tu padre.
Él parece estar sorprendido—. Lamento lo de tu padre, sin embargo quiero que sepas que no te creo que estés tan contenta por casarte con un hombre mayor.
—. ¡Eso es asunto tuyo!
Me pongo de pie. Y camino hasta mi prometido—. ¿Qué tal la noche? —le pregunto.
Él me da un beso casto y me entrega una copa de champagne—. Está bien, pero tú no pareces muy contenta ¿es por lo de tu padre?
Asiento—. Mañana debo ir al banco para pagar a los empleados y también tengo que escribir sus cartas de recomendación. La casa ya fue vendida para pagar las deudas.
Él me mira con tristeza—. Te dije que podía comprarla.
—. Y que los rumores continúen, prefiero perderla.
—. ¿Y a donde irá tu madre?
—. Al departamento de Tristan.
—. ¡Hasta que nos casemos! Luego, pueden vivir en casa.
Sonrío y asiento. —. También es por lo de Amy, me gustaría que estuviera aquí.
—. Lo sé, pero su médico no cree que sea conveniente.
Asiento y me conformo —. Lo sé, pero no deja de ser triste. Voy por un café para mi madre, creo que ya se le subió la copas.
Asiente. En el camino me encuentro con mis amigas, me agarran y me apartan a un costado.
Katie habla por lo bajo—. Creo que hemos al chico de Brasil.
Cloe—. ¡Había muchos chicos en Brasil! ¡Específica!
Susan—. Creo que ella sabe de que chico estamos hablando, Cloe ¡no seas tonta!
Asiento—. Sí, yo también lo vi…
—. ¿Qué hace aquí? ¿Con quién viene? —Me interrumpen.
—. Es Fitz…es Dixon Fitz—le confieso.
Katie abre la boca. Cloe se sorprende y dice algo por bajo y Susan me agarra de la mano
—. ¿Es el sobrino? ¿no? ¡Dime que es algún pariente lejano!
—. Es el hijo de Viktor.
Katie niega con la cabeza—. ¡Te acostaste con tu hijastro!
Asiento. Ellas me abrazan al notar que no estoy para nada bien con eso. Después de charlar con ellas y contarle lo que ha ocurrido desde que nos reencontramos.
Camino hasta la cocina y me encuentro con Dixon coqueteando con la hija de la cocinera. Se asustan de verme.
—. No se detengan, adelante. Pero, primero puedes hacerme un café bien cargado.
—. ¿A tu madre ya se le subió las copas? —me dice con sarcasmo.
—. Eso a ti no te importa.
—. Claro que sí, es mi futura abuelita.
—. Dixon comienzo a creer que estás obsesionado conmigo—le digo. Aunque, debo admitir que me ha molestado verlo coquetear con Teresa. Quizás esto sería menos extraño si sólo fuera el hijo de Viktor y ya. Pero, tiene que ese Dixon, el mismo que conocí en Brasil.
Se ríe—. ¿Obsesionado? No, solo quiero que desistas de querer casarte con mi padre o al menos admitas que te casas por dinero.
Golpeo la mesa con mi puño. Le indico a Teresa que se vaya con la cabeza, deja la taza y se apresura a salir—. ¡Mira! Nenito caprichoso, me importa una mierda lo que creas, estoy cansada de los rumores y de tener que mantener la compostura. Me voy a casar con tu padre mañana y si no estás de acuerdo con esto es mejor que te vuelvas a Brasil.
Estoy furiosa, por los rumores, por esta maldita coincidencia. Por todo.
Aplaude —. ¿Y está Bea? ¡No es la divertida, extrovertida y encantadora, Bea! Que conocí en Brasil, pero quizás esta sea tu verdadera cara, ya te convertiste en la malvada madrastra.
Tomo aire y me acerco a él para mirarlo frente a frente, puede sentir su respiración y por alguna razón, el enojo se disipa y me siento nerviosa. Me alejo. Él mira para otro lado y se pasa la mano por el cabello, habrá sentido la misma incomodidad.
—. ¡Teresa! —grito y ella aparece—. El café, maldita sea.
—. Sí, señorita. Disculpe. Aquí tiene.
Lo recojo y lo llevo de nuevo a la sala guardándome todo lo que quería decirle por los nervios que sentí cuando lo tuve tan cerca. La noche se termina y todo se van, al fin. Viktor se despide mi con un beso, Grace su hija también y aunque, la incomodidad aún se sienta, Dixon me da un beso en la mejilla, de una manera hipócrita.
Finalmente, la noche acaba mañana será mi boda.
Es el día de mi boda, la maquillista llega temprano para dejarme lista para la iglesia. Nunca me imagine casarme, creo que nunca tuve esa pequeña etapa de desear todo aquello que se desea cunado se vuelve mujer. Y sin embargo, lo tengo. Me pongo el vestido con ayuda de la costurera, y la diseñadora.
Luzco hermosa, me miro el espejo y no me reconozco, aunque tampoco se siente tanta emoción. Estoy contenta, sí. Sonrío. Será simplemente porque he perdido todo tipo de emoción después de lo de mi padre, porque tuve que mantenerme firme ante la desesperación de los demás, ante las habladurías, ante el alcoholismo de mi madre, ante la depresión de mi hermana y ante el hecho de que ya no estaba conmigo el hombre de mi vida, mi padre. He aprendido a mantenerme con firmeza y dureza que incluso ahora que debe ser el momento más feliz de mi vida esas emociones están controladas.
El auto viene por nosotros para llenarnos a la iglesia, mi mamá luce muy hermosa y Amy también. Tristan me da igual. Subimos al auto que nos manda Viktor, mi vestido de novia, blanco, ajustado al cuerpo, con escolte pronunciado y una cola larga a penas entra en él. Cuando llegamos a la Iglesia, me bajo con ayuda de Tristan. La familia de mi madre no ha venido, mis abuelos de parte de padre sí, y mi abuelo me va a entregar.
Lo abrazo con una sonrisa—. Gracias por haber venido.
—. Mi niña de ojos dulces, ¿Dónde está esa mirada? ¿Estás segura de casarte con este hombre?
—. Lo quiero, abuelo. No es lo que los rumores están diciendo.
Me preparo para entrar, la panza se me revuelve y los pies no quieren caminar hasta el altar. Y entonces, intento recordar la razones por las que estoy aquí. Viktor me ayudó cuando todos me dieron la espalda, ayudo a mi hermana cuando intento suicidarse, le dio la mejor ayuda psiquiátrica cuando no podíamos pagarla, Viktor es un gran hombre y no se merece lo que por mi mente pasa ahora, querer huir. Me endurezco nuevamente, me pongo firme. La música suena, y comienzo a caminar hacia el altar, allí me espera mi futuro esposo.
Después de la ceremonia, nos reunimos todos en el salón para celebrar nuestra boda. Inauguramos la noche bailando el vals. Después mi abuelo pide bailar conmigo, y después me pide una pieza Dixon. Acepto por cortesía, él pone su mano en mi cintura y yo en su hombro, nos movemos de un lado a otro.
—. Ya eres oficialmente mi madrastra.
—. Suena tan horrible en tu boca. No veo la hora de que te vuelvas a ir.
Se ríe—. ¿A dónde voy a ir?
—. Pues, lejos…donde estudias.
—. No, yo no voy a ir hasta asegurarme de que no toques ni un peso de mi herencia.
Él me da un giro—. ¿Con qué era eso? Quieres asegurarte de que el dinero de tu padre no te importa realmente él.
—. Solo reclamo lo que es mío y de Grace, antes de que se pierda todo.
—. ¡No soy ambiciosa, ni interesada, Dix! No pienso tocar un solo peso de tu padre, al menos que me pertenezca, soy legalmente su esposa.
—. Y ¿lo que sucedió? ¿Lo olvidamos como si nada?
—. Lo siento, Dix. Seguramente debes estar acostumbrado a decir estas palabras y no acostumbrado, pero…fue solo una noche, una aventura...
Se separa y me deja sola en medio de la pista.