“Peligrosa atracción, un amor destinado”
Pagué por los café. Sin duda había tenido una reunión satisfactoria, sólo que aún me hacía falta más datos. Pero, por ahora ya teníamos más para entregarle al jefe.
Ya lo veo felicitando me por la magnífica aportación que hemos conseguido, espero pronto conseguir el puesto, todos estos años lo he anhelado con entusiasmo.
Me encontré con Luis totalmente emocionado, en su rostro se encontraba una gran sonrisa y sus ojos brillaban de emoción.
— Luis, Luis, tierra llamando a Luis, amigo. ¿Qué te ocurre?
Dije sacudiendolo para que me prestara atención. Después de casi un minuto, finalmente me vio y volvió a esbozar una tenebrosa sonrisa.
Bien, eso ya me estaba dando miedo. ¿Qué le ocurre a mi amigo? ¿Qué ocurrió mientras yo no estaba?
Acaso, ¿será que se lo rapto un ovni? O, tal vez, ¿habrá encontrado a Ximena, su crush de la universidad? Lo único que recuerdo es que ella lo rechazó varias veces, porque mi amigo era un completo mujeriego que desde que la conoció y lo rechazó quedó marcado de por vida. Hasta ahora no ha tenido ninguna chica.
Pensándolo, eso es imposible, ¿qué haría ella aquí? Lo último que supe es que se había ido a París con su jefa.
— Yo... Yo la he visto.
Dijo mirándome a los ojos, sin duda él me dejaría ciego por tanto brillo que irradian sus ojos.
— ¿A quién?
Pregunté confundido.
— A mi amada, a mi queridísima Ximena.
Suspiró mirando en dirección a la calle, donde sólo transitaban autos.
«Bien, bien. De acuerdo, creo que ya enloqueció. ¿Cómo es que ya la encontró? Y, ¿cómo es que le atiné?»
— ¿Estás seguro que es ella?
Pregunté tomándolo de los hombros y observando su mirada.
— Claro, es ella. Es Ximena, la misma que me rompió mi corazoncito de pollo, quien me embrujo e hizo que estuviera solo bajo su encanto, que solo la viera a ella, ¿cómo crees que la voy a olvidar?
Preguntó exaltado, casi con los ojos desorbitados.
— Bien, tranquilo. Yo solo decía... es que no puedo creer que ella esté aquí.
Argumente soltandolo y apartandome de él.
— Yo también, pensé que estaba alucinando o hasta delirando, pero, entonces vi cómo se acercó a la señorita Angela.
Un momento, ¿ella trabajaba para Angela? Si eso era así, ella nos sería de gran ayuda o no. Desde la última vez que nos vimos, ella y yo quedamos en buenos términos. No creo que quiera tomar venganza y hacernos la vida de cuadritos.
— Probablemente, ella trabaje con Ángela. Si eso es así, seguramente nosotros estamos en problemas.
Dije preocupado.
— No lo creo, ni siquiera me miró.
Dijo un poco desilusionado.
«Ouch, no me puedo imaginar como su corazón esté sufriendo por su rechazo. Espero no estar en su lugar alguna vez, no quiero imaginar el dolor que se siente.»
— Bueno, amigo. Tal vez y ella estaba demasiado apresurada por llevarse a Angela, que por eso no te vio.
Dije tratando de animarlo.
— ¿Tú crees?
Preguntó con un brillo de esperanza en sus ojos.
— Sí, ahora vamos a la oficina, que tenemos trabajo que hacer.
— De acuerdo.
Afirmó con una sonrisa.
Me daba gusto que mi ánimo le había ayudado a mejorar su estado.
Al llegar, detallamos lo que ella nos había dicho, editamos el video y le entregamos el material al jefe.
En cuando lo vio, me sonrió, se levantó de su asiento y nos abrazó con entusiasmo.
— Chicos, han hecho un gran trabajo. Al fin hemos conseguido una buena primicia, por fin puedo echarle en la cara a mi amigo Henry, va a enloquecer cuando vea que publique ésto.
Dijo volviendo a su asiento.
Genial, entonces, eso quiere decir que al fin he logrado obtener lo que tanto había estado esperando.
— Jefe, ¿eso quiere decir que nos subirá de puesto?
Pregunté entusiasmado.
El jefe nos miró a los dos, luego su rostro quedó pensativo, y finalmente sonrió.
— Claro, yo te lo prometí y lo cumpliré.
Dijo firmemente levantándose de su asiento, acercándose a mí y dándome una palmada en mi hombro derecho.
—Gracias, señor.
— No hay de que, felicidades por tu ascenso, en cuanto tu amigo puedes darle el puesto que quieras.
Respondió contento mientras se servía un trago de whisky.
Luis y yo nos miramos, al fin tendríamos lo que por muchos años habíamos buscado.
— Sin embargo, quiero que ustedes sigan tras ella. Si saben algo más sobre Ángela, será mejor para ustedes. Así que, no la pierdan de vista.
Dijo con una gran sonrisa.
— De acuerdo, no se preocupe.
Afirme, luego me dirigí a la salida con mi amigo.
En el transcurso hacia nuestra oficina nos mantuvimos en silencio, pero, al entrar en ésta nos pusimos a saltar y brincar de felicidad.
Al fin habíamos conseguido lo tan anhelado, él y yo seríamos los dos nuevos jefes de editorial. Sin dudas, Ángela se convirtió en un verdadero ángel que había venido a salvarme de esta terrible oscuridad que me tenía preso por años. El simple muchachito inesperto que un día había llegado a esta empresa, donde lo subestimaron y le hicieron difícil las cosas, al fin había logrado aspirar al puesto más deseado.
Ella fue el camino hacia la luz que jamás había podido encontrar hasta ahora. Por lo tanto, me encargaré de ser su sombra y saber todo sobre ella. Desde hoy, me dedicaré a conocerla.
— No puedo imaginar la cara de June cuando vea que le ganamos el puesto, seguramente se va a retorcer del coraje.
Confesó un animado Luis.
June, era nuestro superior que por mucho tiempo nos estuvo molestando, dando las tareas más difíciles e imposibles para no que pudiéramos seguir adelante. Él luchaba por obtener el puesto desde el primer día que lo conocimos, desde ese día nos propusimos que le ganaríamos a como de lugar, y ahora el esfuerzo había valido la pena.
— Esto se merece una celebración, ¿no te parece, Samuel?
Preguntó Luis entusiasmado.
«Sé a lo que se refiere y por supuesto que debemos celebrar»
— Claro, saliendo vamos a tomar unos tragos y comer una buena comida.
Contesté animado.
— Bien, ya estás. No te puedes echar para atrás.
Dijo entusiasmado.
...
Después del trabajo, nos dirigimos a un restaurante que se encontraba al centro de la ciudad. Al entrar, pudimos apreciar que se encontraba lleno, tuvimos la suerte de que sólo quedara una mesa.
Pedimos nuestros respectivos alimentos y una botella de vino.
— Bueno, es momento de brindar por más cosas positivas y por más suerte.
Alzó su copa y la chocó con la mía.
Los dos tomamos de nuestras copas. Luego alcé mi copa al aire.
— Brindo por la señorita Angela, que se porto amable con nosotros y nos permitió lograr este gran sueño.
Dije felizmente.
— Umm... Cierto. Salud por ella, y por más momentos que podamos compartir.
Dijo contento.
Nuestra comida llegó y nos disponíamos a comer cuando de lejos pude observar la figura de una chica, la cual se me hacía tan conocida. Su cabello y su silueta era... De Ángela.
— Amigo, dime que no estoy soñando y que esa de allá es Angela.
Dije señalandole a donde se encontraba ella.
— Sí, sí es ella. ¿Qué hará aquí?
Respondió exaltado, su emoción fue tanto que se levantó de su asiento y su voz habías sido escandalosa, ya que los comensales aledaños nos dedicaban una mirada extraña.
— Mmm... Supongo que divertiendose como nosotros.
— Bueno, sácale una foto, que esto será una verdadera primicia para mañana.
Dijo sonriente. Al parecer los tragos ya le habían comenzado a afectar.
— No, no podemos hacerle esto. Ella nos ayudó con todo gusto, no podemos traicionarla de esa manera.
Le sentencie con seriedad.
Luis sonrió, me tomó de las mejillas y me soltó unas pequeñas palmaditas.
— Samuel, somos periodistas de la farándula, es nuestro trabajo, así que hazlo.
Ella se ha portando tan bien con nosotros que no puedo permitir que él la exhiba, ella tiene derecho de divertirse como cualquier ser humano, no por ser un ídolo debe de privarse a la felicidad.
— No, Luis, ya te afectó el alcohol, no haré lo que me haz dicho. Espero que reflexiones sobre ello y no hagas nada estúpido.
Respondí mirándolo con completa seriedad.