Minerva se acostó pensando en Alejandro, últimamente estaba ocupando espacio en su mente, mucho espacio, más del que hubiera querido, se colaba en sus pensamientos incluso cuando no tenía ninguna razón para hacerlo, era como una plaga, de esas de las que te quieres deshacer porque sabes que no es buena, que te hará daño en cuanto tenga una pequeña oportunidad, pero de la que no eres capaz de espantar… o simplemente no quieres hacerlo. Así estaba de revuelta la cabeza de la rubia, por una lado su responsabilidad con la División, el trabajo que debía hacer, por el otro Ezi, ya había pasado algún tiempo desde que habló con él la última vez, había sonado extraño, como ausente, sus comentarios fueron erráticos y sin sentido, hablaba de los cambios que su cuerpo estaba experimentando pero ella

