Hans Machtig y Casius Hunter hablaban de negocios cuando los chicos los interrumpieron con su llegada, decidieron subir hasta la oficina de Hans para terminar allí su conversación. Minerva estaba que se halaba de los cabellos desesperada por hallar la forma de subir con cualquier excusa, a fin de buscar una pequeña oportunidad para obtener información sobre los oscuros negocios de ambos empresarios. Los chicos se dirigieron hacia la cocina para buscar alguna cosa de comer y en el camino la rubia se tropezó con una de las señoras que trabajaban allí, que se dirigía con la charola repleta de té y galletas para los señores. La chica rápidamente y con mucha diplomacia, explicó a la Otra que ella les llevaría el refrigerio debido a que debía comenzar a relacionarse con su sue

