Bárbara Hu Subimos las escaleras buscando un lugar más privado, el Rey Cameron no me dejó explicarle lo que sucedía con la madrastra de Sebastian misma que fue sacada por los guardias de la fiesta. Solo tomó mi mano clavándome sus ojos verdes y mi corazón comenzó a latir con tanta fuerza que lo he sentido en todo mi cuerpo. Solo Cameron es capaz de hacerme sentir así, como si no cupiera más amor en mi interior hasta volverse sofocante y quiero sacarlo de la única forma en la que sé que funciona; siendo tomada por él. ─¿A dónde me rapta el rey? ¿Qué pensarán los invitados? ─Pregunto con una sonrisa. Él me mira por encima de su brazo mientras caminamos por el pasillo inmenso de la segunda planta. ─No pretendo ser descortés, venadito, pero siento el deber de informarle que realmente qu

