Unas pocas horas después… Acaricio su cabello sudado luego de que me follara en diferentes posiciones que se le cruzaron por la mente, provocándome demasiado placer en el que pensé morir al segundo orgasmo. Se recuesta en el suelo donde hemos acabado…al parecer la cama fue muy leja para nosotros. Me abraza el torso para respirar sobre la piel de mi abdomen. Mis latidos siguen golpeando con fuerza. ─¿No fui muy rudo contigo? Lamento si ha sido así… ─Nunca te disculpes por darme placer ─Le intervengo usando sus mismas cartas y llamo su atención. Sus ojos magníficos me hacen remojar mis labios. ─¿Me odias por irme sin más? Tienes todo el derecho de hacerlo, quizás fui un idiota y maldición, nunca me perdonaré el hacerte llorar. Cameron me dijo que…te encontró triste ─habla siendo con

