Vero Después de varios segundos pensando lo que le acabo de decir, siento que se relaja y me responde: —Entiendo, y lo acepto. Verás cómo podremos iniciar de nuevo En ese momento llega José —Bueno ya he ordenado por los tres, aquí tienen. Si no les gusta, se la comen igual —soltó una carcajada. Massimo y yo reímos —No te preocupes, esto se ve muy bueno —comenta Massimo Comenzamos a comer y de verdad estaba muy bueno todo. José pagó el desayuno y salimos de la cafetería. —Puedo llevarlos, ¿qué dicen? —Pregunta Massimo —Por mí está bien. —Aceptó enseguida José No tuve más remedio que dejar que nos llevara porque José empezó a entablar conversaciones con él como si se conocieran desde hace tiempo, subimos al auto y me limito a mirar a través de la ventanilla, pero un momento dado, l

