Vero Llegamos a un lugar precioso, es al aire libre. Nos bajamos del auto, él toma mi mano y me lleva por un sendero. Este paisaje es precioso, estoy impresionada, veo una pequeña casita abierta con una mesa en medio y 2 sillas. Noto que al rededor hay unas personas de servicio esperando. —Esto es asombroso, Massimo es precioso ¡Me encanta! —Me alegra que te guste, eso es lo que deseo que disfrutes de lo que haremos hoy. ¿Ya me gané que me des tu número de teléfono? ¿O todavía falta sorprenderte más? Me río. —Depende. Se gira ante mí y me mira a los ojos. — ¿Depende de qué? —Indaga. —De cómo te sigas comportando el resto de la tarde —sonrío. Toma mi cara con sus manos y pienso que me besará. Pero no lo hace, pasa sus dedos por mis mejillas y sonríe de medio lado ¡Es hermoso

