Verónica Estamos acostados dejando que nuestros corazones regresen a su ritmo normal. Cada vez que estamos juntos es un verdadero deleite. Me quedo pensando en lo que Massimo y yo hablamos hace un rato durante el almuerzo y la verdad es que cuando estoy con él me siento segura. Pienso lo poco que hemos convivido desde que nos conocimos y sinceramente me siento como si lo conociera desde siempre. También viene a mi mente, los recuerdos del tiempo que no supe de él, en cómo me hizo sentir cuando se alejó de mí y llego a la conclusión de que no podría dejarlo de nuevo, más después del fin de semana tan maravilloso que he pasado con él. —Te quiero, Massimo. —de pronto sale de mi boca. Y no es mentira, este hombre me ha hecho cambiar mi forma de ver las cosas desde que lo conocí, se ha metid

