Capítulo 35

901 Palabras

Encontré a Garrido frente a su PC escribiendo algunos textos. -Hola, siéntate-, me dijo sin mirarme. Escribía apurado, casi como un autómata cono si pensara con los dedos y ellos no dejaban de hablar hundiendo las teclas con la velocidad de una ametralladora, sin darse ningún respiro y sin quitar los ojos de la pantalla. Parecía hipnotizado al monitor. Después de un rato, golpeó por última vez, con fuerza, una tecla, giró su silla y me miró divertido. -Escribir no es lo mío-, me dijo. Sonreí. -Pues eres muy rápido-, me divertí. -¿Quieres ayudarme en un caso complicado?-, me preguntó. -Por supuesto-, me emocioné- Se puso de pie, colocó su pistola en la sobaquera, se puso una casaca marrón ajada y me dijo que la siguiera. Iba muy de prisa, dando trancos, casi brincando, por lo que tu

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