Abigail: Es la primera vez desde que pise este bosque, que me separo de Risto, no solo mi loba esta ansiosa, mis cachorras no están de lo más tranquilas que digamos. — ¿En verdad es seguro esto? — Barak tiene los ojos tan rojos, que resalta en la oscuridad. — Por supuesto que lo es, jamás pondría en peligro a la santa luna, mucho menos a sus cachorras. — Prieto se nota ofendido, y es cuando me toca intervenir, llevar un pueblo adelante no es lo mismo que manejar una manada. — Tengo fe en ti Prieto, al igual que todos, solo comprende que Barak ha esperado demasiado por su compañera. — el mayor asiente y una pequeña sonrisa aparece en su rostro. — Vamos niño, debes reconocer que, de mi r**a, soy el mejor, te libere a ti ¿no? — Barak asiente resignado, aunque su nerviosismo no disminuye

