“ No sé cuántos días volé, no necesitaba ver, era como si ya conociera el mundo aunque no había visto nada de él. regresé al que era mi hogar después de casi 50 años y la casa estaba abandonada. No hacía falta saber donde estaban, pude olerlo desde que toque el suelo, era como si la tierra me guiara, sus emociones estuvieran en mi y solo me hablaran ami. Lo encontré llorando en una capilla, el seguía conservado, no más de unos 70 años y algo. Lloraba desesperado. Entre anunciandome solo mirándole la nuca, pero él me percibió, se giró con el miedo dibujando su cara. “Tu” susurre con veneno y el me escucho. Todo el color de su cara se bajó y sacudía convulsivamente la cabeza. Cuando sus emociones me golpearon, sentí la culpa que lo carcomía, Job estaba muerto por su culpa y yo había desapar

