9 ―Han sido muy rápidos ―juzgó Leny tratando de caminar entre las cajas que invadían el dormitorio de Chris tras el paso de la compañía de mudanzas―. Chris, en serio, no sé cómo agradecértelo, te devolveré cada céntimo en cuanto pueda. ―No hace falta ―contestó Chris. No le había dirigido ni una sola palabra hasta ese momento. ―No sé cómo agradecerte… todo ―repitió antes de darle una caja grande para que la pusiera en lo alto de una torre de paquetes. Chris había insistido en poner todas las cajas en su viejo dormitorio, que pronto estuvo tan lleno que se vieron obligados a apilar en pequeñas columnas las cosas menos importantes. La hora de la cena ya había pasado cuando terminaron de ordenar todo y Leny sintió que el estómago le rugía, ya que se había saltado el almuerzo cuando fue tra

