12 Sólo el abrazo de Emily pudo hacer que Leny olvidara todo el estrés de las últimas treinta horas. Había sido difícil renunciar a su trabajo después de tanto tiempo buscándolo, pero peor fue salir corriendo de la oficina de su jefe para evitar la retahíla de insultos llamándola niñata desagradecida e inmadura. Llegar a casa y preparar el equipaje corriendo, tratando de llenarlo de esperanza y coraje, no había sido nada sencillo, especialmente cuando pensó en que tomaría el vuelo sola. La sola idea de viajar durante horas en un objeto volador que no tenía alas por naturaleza la asustaba mucho, pero la de estar sola la hacía temblar de miedo aún más. Afortunadamente, en la farmacia le habían dado unas píldoras mágicas para mantener bajo control la tensión, que podría dispararse si hub

