Emily la miró fijamente, consternada, incentivándola a continuar. ―Bueno, entonces fui al baile. La fiesta con la que habíamos estado soñando desde nuestro primer año en el instituto, ¿recuerdas? ―Por supuesto. Queríamos emborracharnos y buscar al chico más guapo de la escuela para bailar con él ―recordó Emily, con la sonrisa dulcificada por los recuerdos. ―Exacto. Aquella noche en la fiesta, tu ausencia me dio el golpe de gracia. Me emborraché. Sola. Empecé a bailar con Ethan, pero todavía lo odiaba por todo lo que me había hecho en primaria, así que seguí bebiendo. Más y más, hasta que me desmayé… creo. Al día siguiente me desperté semidesnuda en un campo, sin bragas y con todo el cuerpo dolorido. ―¿Estás diciendo que él…? ―murmuró Emily, con una mueca de terror deformando los rasgos

