Llegué y mi padre ya estaba esperandome, y solo deseaba que no me preguntara por Edmond... Solo deseaba, pero era algo obviamente imposible, conociendolo. -Bien, ten cuidado por favor. Me voltee y justo me siseo. -Hey. Lo miré confusa creyendo que se había quedado algo... -¿Si? -Te amo. Escuchar algo tan tierno inesperadamente me acurrucó el corazón. -Yo también te amo. Me fui a la camioneta de mi padre antes que se acumularán la montaña de preguntas que me iba a hacer. -Hola pa'. -Dije como si nada sentándome al lado. -¿Cómo te fue? ¿Todo tranquilo? ¿Nada extraño? -Decía mirando aún por el retrovisor. -Todo tranquilo, papá. -¿Te viniste con Edmond, no? > Voltee mis ojos. -Si. -Me límite a responder. Él entendiendo mi incomodidad agradecí que no me atacase más

