Fredd era alto y corpulento, muy astuto y reservado. Tenía las cualidades perfectas para ser un guardaespaldas, donde me pudiese sentir segura y no solasola; la última vez cuidó muy bien de mi sin que yo sé lo pidiese, aunque, sin embargo tambien había ese lado inseguro y desconfiado de mi y más porque él me llevó a su casa sin mi consentimiento... Por lo que me parecía totalmente extraño. Dudé si decirle o no, así que por los momentos no quise confirmar nada y espere a ver que otras opciones daban. -¿Entonces quien, pelirroja? -Jake me llamó de la misma forma como lo hacía Edmond, cosa que me hizo pensarle y causar otra vez ese sentimiento de frustración. -Eh... No, pensaba que si, pero no. -Dije para disimular. Hubo un silencio entre todos. -¿Pelirroja? Nunca me has llamado así

