Llego al estacionamiento y saco mi auto, voy manejando por la carretera y a 16 cuadras de la oficina mi auto comienza a detenerse, no, Dios no, sabía que no debía levantarme hoy. Pero que rayos. ¿A quién llamo? Estoy lejos de todo, podría llamar a Sam, quizá ella venga, pero no sé si estará en casa, pues el conglomerado Rivadeneira, donde ella está trabajando, está aún más lejos que su casa. Mis padres están de viaje, quizá a Diego, pero Sam podría malentenderlo, y ahora recuerdo que no les he contado que Diego y Sam están saliendo, hace dos meses se declararon amor y se dieron cuenta de que estaban locos el uno por el otro. Hacen una hermosa pareja. Y se me fueron las opciones, Max hace mucho no es una de ellas. Entre mis pensamientos, se me ocurrió llamar a Don Gerardo, uno de los cu

