Mi rabia, mi odio, mi dolor, mi incomodidad y mi tristeza se acumulan en mi estómago. No puedo creer esto. No soy un ángel, también pensé en cosas que no debía pensar estos últimos días pero mi amor por Damián siempre me ha llevado al cielo y termina ganando cada batalla que mi cabeza quiere comenzar. Ahora que veo ésta fotografía donde él y el amor de la vida de Max, Cassie, se están besando apasionadamente, solo puedo pensar en el momento en que me dijo que me amaba, cuando me contó que hace mucho tiempo que el sentía lo mismo por mi y que se había alejado para no hacerme daño... Que gracioso, creo que él siempre supo que sería capaz de entregarme a él si me decía palabras bonitas, que ilusa fui, quizá cuanto se habrá reído de mi. Dios mío ¿cómo fui tan tonta? ¿Un hombre como Damiá

