Capítulo 40 Natalia Sin duda estaba perdiendo la cabeza y todo se debía gracias al hombre que estaba justo delante de mí, besando y acariciándome como si no hubiese un mañana. Era obvio que yo quería estar en este momento entre sus brazos, pero había algo que definitivamente no me dejaba entregarme por completo. Tal vez sea el hecho de que mi mente no está totalmente en este lugar y en este momento, por lo que hago uso de mi autocontrol para poder hablar Nicolás. – Espera, espera, debemos esperar en este mismo momento – digo tomando algo de aire y este me mira directamente a los ojos sin despegar su mano de mi cuello. – ¿Por qué quieres parar? Es obvio que tú quieres esto tanto como yo y por eso te pido que te dejes llevar – contesta él volviendo a besar mi cuello y haciendo que toda

