Capítulo 8 Nicolás Está mañana me había levantado igual de temprano que todos los días. Las labores aquí en el rancho comienzan desde bien temprano, mucho antes de que es Sol salga, pero para mi sorpresa no era el único además de los vaqueros que estaba despierto a esta hora. Aquella mujer exasperante también estaba de pie, dando vueltas por todo el lugar haciendo ejercicio y pensé que alguien como ella estaría todavía envuelta en miles de sábanas de seda. Me le quedo observando un poco desde la distancia por la ventana de mi habitación y me doy cuenta de que no soy el único que lo hace. Ya que muchos de los vaqueros se han desentendido de sus labores por estar viéndole las piernas a la tal Natalia como si ella fuera carne fresca se tratara. Además, no podía solo culpar a los vaqueros,

